PROGRAMA ANIMALES Y HUMANIDAD URJC

Enmarcado en el Vicerrectorado de Cooperación al Desarrollo, Voluntariado y Sostenibilidad

OSCAR EL GATO.

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Siempre acaban sorprendiéndonos. Historias de perros valientes, cariñosos, bellos… caballos nobles, hermosos y leales. Nuestros amigos los gatos son los menos agraciados en nuestros halagos. Esta historia, que seguro muchos conocéis, ha sido publicada en The New Engalnd Jorunal Of Medicine. La Dra Susana Muñoz Lasa, miembro de la Cátedra Animales & Sociedad y profesora de la UCM se ha prestado amablemente a traducirlo para que todos lo podamos disfrutar. ¡Gracias Susana y Gracias Óscar!

Dra. Nuria Máximo Bocanegra. PHD, OTR
Coordinadora Cátedra Animales & Sociedad

PERSPECTIVA

n engl j med 357;4 http://www.nejm.328 org july 26, 2007

Oscar el gato se levanta  de su siesta, abriendo un solo ojo para vigilar su reino. Desde lo alto del escritorio en la zona de trabajo del doctor, el gato puede escudriñar las dos alas de la unidad de enfermería para demencias avanzadas. Todo en calma en los frentes oeste y este. Lentamente, se levanta y de forma muy notoria estira su armazón de 2 años de edad, primero hacia atrás, luego hacia delante. Se sienta y considera cuál será su próximo movimiento. En la distancia se aproxima un residente. Es la Sra. P, que lleva viviendo en la unidad de demencia de la tercera planta desde hace 3 años. Hace mucho que ha olvidado a su familia, aunque la visitan casi a diario. Moderadamente desarreglada después de de haber tomado su almuerzo, la mitad del cual lleva sobre su camisa, la Sra. P está realizando uno de sus muchos paseos sin propósito hacia ningún lugar.  Lanza una mirada hacia Oscar empujando su andador y murmurando para sí misma con una completa falta de interés por lo que le rodea. Perturbado, Oscar la observa cuidadosamente, mientras pasa a su lado,  emite un suave silbido, similar al del aviso de una serpiente de cascabel, que dice” déjame en paz”. Ella pasa a su lado sin mirarle y continúa a lo largo del corredor. Oscar respira aliviado.  Todavía no ha llegado el momento de la Sra. P, y no tiene nada que hacer con ella.  Oscar salta del escritorio, aliviado por encontrarse de nuevo solo y con pleno control de sus dominios. Se toma unos momentos para beber de su cuenco de agua y tomar un pequeño bocado. Satisfecho, disfruta de un nuevo estiramiento y se encamina a sus dominios. Oscar decide dirigirse al ala Este primero, esquivando por el camino a el Sr. S, que se encuentra desplomado sobre un sofá en el vestíbulo. Con los labios ligeramente fruncidos, ronca pacíficamente- quizá felizmente ignorante de donde está viviendo ahora. Oscar continúa por el vestíbulo hasta que alcanza su final y la habitación 310. La puerta está cerrada, así que Oscar se sienta y espera. Tiene un asunto muy importante allí. Veinticinco minutos después la puerta finalmente se abre y sale una enfermera que lleva ropa de cama sucia. “Hola Oscar”, dice. “¿Vas a entrar?” Oscar la deja pasar, y se introduce en la habitación donde hay dos personas. Tumbada en una cama y de cara a la pared, la Sra. T está dormida en posición fetal. Su cuerpo está delgado y consumido debido al cáncer de pecho que se ha estado comiendo sus órganos. Está levemente ictérica y no ha hablado durante varios días. Sentada junto a ella está su hija, que mira por encima de su novela para dar una calida bienvenida al visitante. “Hola Oscar. ¿Cómo te encuentras hoy?” Oscar ignora a la mujer y se sube a la cama. Examina a la Sra. T. Claramente, está en la fase terminal de su enfermedad, y su respiración es muy trabajosa. El examen de Oscar es interrumpido por una enfermera, que entra y le pregunta a la hija si la Sra. T siente molestias y necesita más morfina. La hija niega con la cabeza y la enfermera se retira. Oscar reanuda su trabajo. Olfatea el aire, le da una última mirada a la Sra. T , salta de la cama y abandona rápidamente la habitación.  Hoy no. De vuelta al vestíbulo, Oscar llega a la habitación 313. La puerta está abierta y se introduce dentro. La Sra. K descansa pacíficamente en su cama, su respiración queda pero superficial.  Se encuentra rodeada de las fotografías de sus nietos y de su boda. A pesar de esos recuerdos, se encuentra sola. Oscar salta sobre su cama y de nuevo olfatea el aire. Se para a considerar la situación y se da dos vueltas antes de hacerse una rosca al lado de la Sra. K. Pasa una hora. Oscar espera. Una enfermera entra en la habitación para ver cómo está la paciente. Se para al notar la presencia de Oscar. Preocupada, sale corriendo de la habitación y vuelve a su escritorio. Saca el historial de la Sra. K del archivador y comienza a hacer llamadas telefónicas. Al cabo de media hora la familia comienza a llegar. Se ponen sillas en la habitación donde los familiares comienzan su vigilia. Se llama al sacerdote para que oficie los últimos ritos. Y todavía, Oscar no se ha movido. En lugar de eso, ronronea y se frota suavemente con la Sra. K.  Un joven nieto pregunta a su madre, “¿Qué está haciendo el gato aquí?”. La madre, conteniendo las lágrimas le dice, “Está aquí para ayudar a la abuela a llegar hasta el cielo”. Treinta minutos después, la Sra. K exhala su último suspiro. Con ello, Oscar se sienta, mira a su alrededor y se marcha de la habitación tan quedamente que la familia en duelo apenas se da cuenta. De regreso al despacho, Oscar pasa por una placa clavada en la pared. En ella está grabada un elogio de una agencia de hospicio local: “Por su compasivo cuidado al hospicio, esta placa está dedicada a Oscar el gato.” Oscar toma un rápido trago de agua y vuelve a su escritorio a acomodarse para un largo descanso. Su trabajo del día ha sido hecho. No habrá más muertes hoy, ni en la habitación 310 ni en ninguna otra. Después de todo, nadie muere en la tercera planta a menos que Oscar le haga una visita y se quede un rato.

Nota:

Desde que fue adoptado por el personal cuando era un cachorro, Oscar el Gato ha desarrollado una extraña habilidad para predecir cuando un residente va a morir. Hasta ahora, ha predicho la muerte de más de 25 residentes de la tercera planta del Steere House Nursing and Rehabilitation Center in Providence, Rhode Island. Su sola presencia al lado de la cama se interpreta por los médicos y el personal de enfermería como un indicador absoluto de una muerte inminente, y permite al personar avisar adecuadamente a los familiares. Oscar también les ha dado compañía a aquellos que de otra forma hubiesen muerto solos. Por su trabajo es muy querido y apreciado por los médicos y el personal de Steere House y por las familias de los residentes a los que sirve.

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Autor: animaleshumanidadurjc

Objetivos del programa: 1. Analizar la importancia que hoy en día tienen los animales para el ser humano. 2. Difundir los beneficios del vínculo hombre-animal. 3. Formación para la promoción de la salud utilizando a los animales como mediadores en el proceso. 4. Desarrollar actividades de promoción, formación y difusión sobre los efectos en la salud humana de las diversas intervenciones con animales. 5. Establecer lazos de cooperación entre Asociaciones implicadas y la Universidad. Fomentar los aspectos éticos y de tenencia responsable para el bienestar animal

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